jueves, 24 septiembre de 2026
Productores y productoras alpaqueras de Perú participaron en una experiencia de intercambio y aprendizaje en Bolivia, desarrollada en el marco del proyecto Territorios Alpaqueros y Cambio Climático, impulsado por Entornos por el Buen Vivir y la Unión Iberoamericana de Municipalistas (UIM), con financiación de la Junta de Andalucía.
Una delegación integrada por cerca de veinte productores y productoras alpaqueras de comunidades campesinas de la región peruana de Apurímac viajó desde Perú a Bolivia para participar en una pasantía internacional orientada al intercambio de conocimientos y experiencias sobre adaptación al cambio climático, manejo sostenible de los recursos naturales y fortalecimiento de la producción de camélidos sudamericanos.
La actividad forma parte del proyecto Territorios Alpaqueros y Cambio Climático, desarrollado por Entornos por el Buen Vivir y la Unión Iberoamericana de Municipalistas (UIM), con financiación de la Junta de Andalucía, y constituye una nueva etapa del proceso de fortalecimiento de capacidades que ambas instituciones vienen desarrollando en los territorios altoandinos de Apurímac.
La delegación estuvo integrada por participantes procedentes de las comunidades campesinas de Malo-Llancaya, Mollebamba, Chillpacca y Ccasccaña, pertenecientes a la provincia de Antabamba, así como de la comunidad campesina de Patán y sus anexos Orqontaki, Mutuhuasi, Cochasasin, Pampansa y Pampauquipa, en el distrito de Haquira.
Para la Unión Iberoamericana de Municipalistas, este tipo de iniciativas reflejan el valor de la cooperación como herramienta para conectar territorios que comparten desafíos, facilitar la circulación del conocimiento y fortalecer las capacidades de las comunidades y de los gobiernos locales.
Aprender de otros territorios para enfrentar desafíos comunes
La pasantía contempló visitas y encuentros en La Paz y Oruro, donde la delegación pudo conocer experiencias vinculadas a la preservación y recuperación de bofedales frente al cambio climático; el manejo y mejoramiento de la crianza de llamas; la etnoveterinaria aplicada al cuidado de los camélidos; y la incorporación de conocimientos tradicionales y originarios en los procesos productivos y de comercialización.
Uno de los primeros espacios de intercambio tuvo lugar con el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) en Bolivia, donde se presentó la experiencia “Bofedal – Camélidos – Gente: Sistemas resilientes”, desarrollada en La Paz, Oruro y Potosí.
La iniciativa permitió reflexionar sobre la estrecha relación existente entre el cuidado de los ecosistemas, el manejo de los camélidos y la capacidad de organización de las comunidades. Entre los principales aprendizajes destacó la necesidad de abordar la adaptación climática desde una perspectiva integral: recuperar los bofedales y mejorar la producción resulta fundamental, pero estos procesos requieren también comunidades fortalecidas, capacidades locales y una adecuada articulación institucional y territorial.

Saberes ancestrales, producción y gobernanza territorial
En Oruro, las y los participantes visitaron una feria ganadera que permitió conocer experiencias relacionadas con la crianza y mejoramiento de llamas y alpacas, así como procesos de transformación de carne de llama y producción artesanal derivada de los camélidos.
La agenda continuó en la Unidad Territorial Descentralizada Marka Aroma, espacio de carácter originario indígena y campesino cuya organización territorial se articula mediante autoridades originarias locales. Allí, la delegación conoció experiencias de sistematización y utilización de bioindicadores climáticos y productivos.
El encuentro generó además un valioso diálogo entre conocimientos. Las experiencias compartidas por las comunidades bolivianas permitieron que las y los participantes procedentes de Apurímac identificaran y recuperaran saberes existentes también en sus propios territorios, reforzando así el valor del conocimiento ancestral como herramienta para afrontar los actuales desafíos ambientales y productivos.
Otro de los espacios de aprendizaje se desarrolló junto al Centro de Investigación y Promoción del Campesinado (CIPCA). Durante el encuentro se analizaron los efectos del cambio climático en diferentes escalas y se presentaron experiencias de sostenibilidad basadas en la recuperación de conocimientos y prácticas ancestrales.
Especial atención recibió la etnoveterinaria, entendida como un enfoque que recupera conocimientos locales sobre plantas, prácticas preventivas y tratamientos tradicionales para contribuir al cuidado de los animales y al control de determinadas enfermedades y parásitos.
Una mirada compartida entre Bolivia y Perú
La pasantía culminó con un conversatorio en el Instituto para el Desarrollo Rural de Sudamérica (IPDRS). El encuentro permitió profundizar en la historia y situación actual de Bolivia desde la perspectiva de la tierra y el territorio, abordando procesos como la Reforma Agraria de 1953 y los desafíos contemporáneos de las tierras altas y bajas del país.
La actividad se desarrolló en el contexto del curso “Socio-economía del pastoreo, la crianza animal y los pastizales” y abrió un espacio especialmente enriquecedor para compartir experiencias, problemáticas y aprendizajes entre participantes de Bolivia y Perú.
Cooperación internacional al servicio de los territorios
La pasantía representa un nuevo paso dentro de un proceso formativo que durante seis meses ha combinado actividades presenciales y virtuales dirigidas a diferentes actores del territorio.
La formación presencial ha involucrado a organizaciones alpaqueras y estudiantes de la carrera de Producción Agropecuaria del Instituto de Educación Superior Tecnológico Público “Hermenegildo Miranda Segovia”, en sus sedes de Antabamba y Totora-Oropesa. Paralelamente, la formación virtual ha permitido trabajar con funcionariado municipal de los distritos de Antabamba, Juan Espinoza Medrano, Totora-Oropesa, Haquira y Challhuahuacho.
Esta experiencia internacional permitió consolidar los conocimientos adquiridos durante el proceso formativo y, especialmente, generar una reflexión colectiva sobre los retos que el cambio climático plantea para los territorios altoandinos de Apurímac.
La alianza entre Entornos por el Buen Vivir y la UIM, con el apoyo financiero de la Junta de Andalucía, continúa así promoviendo procesos de aprendizaje, cooperación y fortalecimiento territorial que contribuyan a construir comunidades alpaqueras más resilientes frente al cambio climático y capaces de preservar, al mismo tiempo, sus ecosistemas, sus medios de vida y sus saberes ancestrales.